Cuando el asunto es piscina y bienestar, Nautilus sabe que todo tiene que funcionar bien, para que aproveche lo que realmente importa: los momentos inolvidables de diversión con toda la familia. Por eso, nuestro mayor objetivo es ofrecerle la tranquilidad de poder confiar en productos de alta calidad, verificados y ensayados de modo detallado y comprobado por el uso diario; productos que no exijan el llamado a la Asistencia Técnica o de la Garantía.

Caso sea necesario, tenga la seguridad de que nunca será abandonado. La Política de Garantía de Nautilus atiende lo dispuesto por la Ley 8.078/90, que garantiza al consumidor lo que se indica a continuación:

Cómo se configura la Garantía

La garantía de los productos Nautilus incluye fallas en la materia prima o en la fabricación. El plazo estándar es de 1 año, contado a partir de la retirada del producto en nuestra fábrica o del despacho de la respectiva mercadería. Algunos componentes y productos pueden ofrecer un plazo más largo. Consulte en el manual del producto o contacte a nuestra Asistencia Técnica.

Cómo se debe ejercer la garantía

Para que se tomen las medidas necesarias cuanto al análisis de eventuales fallas presentadas por el producto, es fundamental que el equipo sea encaminado al Revendedor Nautilus donde fue adquirido. El producto debe traer el certificado de garantía que está en el manual y la respectiva factura de compra. Sólo así Nautilus o la Asistencia Técnica Autorizada podrán comprobar la vigencia de la garantía.

Dónde se realizarán los servicios

La verificación del producto, revisión de las fallas apuntadas y los debidos reparos se realizará en nuestra fábrica, situada en Estr. Mun. Pref. Geraldo Ramos Gonçalves, 236, Barrio Tanque Preto, Nazaré Paulista, Estado de Sao Paulo. Caso no sea posible encaminar el producto hasta la fábrica o en la hipótesis de que el comprador prefiera que las reparaciones sean ejecutadas en el lugar en que el producto está instalado, quedarán a cargo del comprador todos los gastos derivados del envío del técnico con esa finalidad, como dispone el párrafo único del artículo 50 de la Ley 8.078/90. Se entienden como gastos, el kilometraje recorrido de ida y vuelta de la fábrica, alimentación y alojamiento, independientemente de la sustitución de piezas que hayan sido dañadas por mal uso y que también serán cobradas.